Al grito de “¡Paolo, amigo: el pueblo está contigo!”, cientos de peruanos recibieron ayer en Lima al capitán de su selección, Paolo Guerrero, tras saltar su caso de posible dopaje, que le impedirá jugar la repesca del Mundial por una suspensión provisional de treinta días impuesta por la FIFA desde el viernes.
La concentración, convocada en redes sociales, tiñó el aeropuerto limeño Jorge Chávez de banderas de Perú y camisetas de la Blanquirroja por hinchas llegados desde distintas partes de la capital peruana para demostrar al delantero que confían en su inocencia frente a las acusaciones de posible dopaje.
Guerrero llegó en un avión procedente de Río de Janeiro y salió del aeropuerto por una zona restringida para evitar declarar ante los periodistas que lo esperaban.
