Chelsea llegó a Pekín con la autoridad que solo confiere una corona de campeón inglés, dispuesto a demostrar a cualquier aspirante que volverán a ser el rival a batir en Inglaterra con un mensaje claro y directo: aplastaremos a todo aquel que ose cuestionarnos.
Desde el primer minuto, el campeón de la Premier League, que terminaría venciendo por 3-0, sorprendió al Arsenal con un fútbol intenso y vertical, como si quisiera avisar a sus rivales de que este año no volverán a repetir la nefasta temporada que decepcionó a los 'blues' tras su último entorchado liguero.
El Arsenal, intimidado, cometía errores en la salida de balón que permitieron que Willian avisara ya en el minuto 8: pese a haberse aprovechado de una pérdida en defensa de los de Wenger, su disparo cruzado se fue fuera por poco. El Chelsea se envalentonaba cada vez más y arrinconaba a unos "gunners".
