El español Rafael Nadal buscará hoy su décimo triunfo en Roland Garros y agrandar así aún más su leyenda en ese torneo, frente al peor rival posible, el suizo Stan Wawrinka, que persigue su segundo triunfo en París aferrado a su reputación de matagigantes.
Aunque el español ha dejado la impronta de un tenista intratable, con un nivel de juego similar al de sus mejores años, enfrente tendrá a un Wawrinka que puede acabar con cualquier rival.
Ya lo comprobó hace dos años el serbio Novak Djokovic, que llegó en el mejor momento de su carrera para ganar por vez primera en París y que ya se relamía con el título tras haber derrotado a Nadal cuando se topó con la mejor versión del suizo, un tenis agresivo implacable que le hizo retrasar un año su consagración en París.
El propio Nadal fue víctima de la misma magia en las finales en 2014, cuando Wawrinka levantó su primer Grand Slam en el Abierto de Australia, aunque el español afrontó aquel partido disminuido por una lesión de espalda.
