Cuando hace un año Rafael Nadal abandonaba Roland Garros con la muñeca en cabestrillo, pocos apostaban porque el español de los 9 Grand Slam de tierra batida podría volver como favorito a reconquistar el título que ha forjado su leyenda y que comienza hoy en París.
Pero la fuerza y determinación del oriundo de Mallorca no conocen límites y el objetivo de levantar su décima Copa de los Mosqueteros ha sido un combustible perfecto para su motivación, la misma que, entre tanto, parecen haber perdido los otros tenores del circuito, empezando por el número 1 del mundo, el británico Andy Murray, y por el defensor del título, el serbio Novak Djokovic.
Nadal vuelve a llegar con el sello de favorito a un torneo que no gana desde 2014, cuando levantó su último Grand Slam, y tras haber superado una travesía del desierto en la que muchos le daban ya por alejado de las élites.
