El retorno de Bruce Arena, como técnico, despertó la pujanza de Estados Unidos, que ayer aplastó 6-0 a Honduras para reflotar en las eliminatorias de la Copa del Mundo.
De vuelta a la selección tras recuperarse de una taquicardia, Clint Dempsey lideró la goleada con su segunda triplete con el equipo nacional.
Christian Pulisic, el prodigio de 18 años, anotó un gol y gestó otros tres en una noche redonda en San José, California, ante un rival que ofreció poca resistencia.
"Tres puntos enormes", comentó el capitán, Michael Bradley. "No hay otra forma de verlo".
Tras sucumbir en sus primeros dos partidos del hexagonal final de la Concacaf, Estados Unidos precisaba ganar sí o sí para no comprometer sus aspiraciones de clasificarse a su octavo Mundial seguido. Y lo hicieron con un despliegue demoledor: nunca habían ganado un partido del hexagonal por más de tres goles.
