Un cabezazo de Néstor González en el minuto 88 permitió ayer al Capiatá, que jugó más de media hora con diez hombres, empatar 3-3 de la cancha del Atlético Paranaense que, presionado por el valor agregado que tienen los goles marcados en cancha ajena, ahora deberá jugarse la vida en Paraguay.
El Capiatá avanzará a la fase de grupos con un empate en casa hasta por dos goles, lo que obliga prácticamente al conjunto brasileño a ganar a domicilio.
El conjunto paraguayo, el más novato en esta Copa Libertadores, aprovechó su fortaleza en el juego aéreo para lograr un sorprendente empate a tres de la Arena da Baixada de Curitiba, en un encuentro agitado en el que ambos equipos estuvieron por delante en el marcador.
Los locales, liderados por Felipe Gedoz, quien aportó un doblete, no supieron aprovechar su dominio durante la primera parte, que terminó 1-1. Tampoco sacaron ventaja de la superioridad numérica desde el minuto 60 por la expulsión del central Néstor Paredes y se dejaron empatar al final.
