Cuando Bolívar apelaba a salir mediante golpes y entradas fuertes surgió la habilidad del volante Alejandro Chumacero por la derecha, sobre todo en el segundo tiempo, para apoyar el asedio aurinegro y poner al rival contra su arco, defendido por Diego Zamora.
El volante fue un dolor de cabeza para Leonel Morales y José Luis Sánchez Capdevila. Estuvo atento en los momentos precisos para hacer la pared y posibilitar el gol de Pablo Escobar, el segundo del plantel atigrado.
