Real Madrid se dejó dos puntos en Gran Canaria ante Las Palmas (2-2), por un gol encajado en los últimos minutos de un partido que parecía tener controlado, tras una buena segunda parte en la que Karim Benzemá había marcado el segundo tanto nada más saltar al campo.
El equipo blanco, de menos a más durante el encuentro y tras una primera mitad igualada, recibió el castigo a poco del final en una jugada en la que el argentino Araujo aprovechó un rechace en una disputa con Kiko Casilla para igualar el choque, aunque los madridistas siguen líderes.
Zinedine Zidane hizo cambios en el once, desmontando la BBC con la suplencia de Benzema, y recuperando a Modric como ayudante de Kroos para suplir el hueco que ha dejado Casemiro. También incluyó como novedad de entrada a Marco Asensio, autor del primer gol.
La intención del técnico francés de jugar en campo contrario apenas se cumplió en el primer periodo, porque su equipo casi siempre amenazó con mayor peligro tras robo de balón y salida rápida. El flanco derecho, con Carvajal y Bale, acaparó las acometidas, aunque curiosamente el primer tanto se originó por el lado opuesto.
Nacho, novedad también en el once por el lesionado Marcelo, robó la pelota y sorprendió desde atrás con una rápida llegada al área; su disparo lo repelió con la mano izquierda Javi Varas, pero quedó muerto en el área chica para que Asensio lo cabeceara a la red.
Jonathan Viera y Tana ya habían avisado cuando el Real Madrid rebajaba la presión, hasta que llegó el empate cuando Momo, con mucho tiempo para centrar, puso el balón en el área, lo peinó Varane, y llegó a Tana, al que solo le faltó prepararse un café antes de alojarlo en la red.
El segundo tanto se originó tras una emboscada que finalizó Benzema, hiperactivo desde que saltó al césped, tras un rechace de Varas a disparo de Cristiano, en una acción casi calcada a la del primer tanto.
Zidane metió a Isco por Morata, y el 22 del conjunto blanco se sumó a las maniobras de control del juego para quitarle a Las Palmas su mayor tesoro, el balón, pero en una jugada aislada, con la Unión Deportiva sin aire, Araujo aprovechó una dejada de Vicente Gómez para, con mucha fortuna tras rechaces en su cuerpo y el de Casilla, empatar el encuentro.
El empuje final de los blancos, ya a la desesperada, no tuvo premio.
