El exjefe de seguridad pública de Brasil cree que el relevo de la antorcha para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro podría ser blanco de protestas.
El trayecto del fuego olímpico en Brasil comenzará el 3 de mayo en Brasilia.
Según el coronel José Vicente da Silva, el proceso de juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff y el rosario de problemas que jaquean a la primera cita olímpica que se escenifica en Sudamérica convierten a la antorcha en un conveniente símbolo de rechazo.
"A donde vaya la antorcha, una cámara estará ahí", dijo Silva a DPA. "Habrán pancartas a favor o en contra de la presidenta Rousseff. Existe la posibilidad de protestas de envergadura durante el curso de la posta".
Brasil está sumido en su peor recesión desde la década de los 30, agudizada por numerosas investigaciones de despilfarro y corrupción que ha golpeado a la clase política del país, desde Rouseff hasta el alcalde Río de Janeiro Eduardo Paes.
