Cristiano Ronaldo ejerció de líder para responder a los silbidos de su afición con cuatro goles de un plumazo en 26 minutos, castigar el atrevimiento del Celta y conducir una goleada del Real Madrid (7-1) con la que el equipo blanco recupera la autoestima antes del regreso de la Liga de Campeones.
Una tarde que pudo torcerse acabó convirtiéndose en el mejor impulso posible para el Real Madrid antes de la visita del Roma y el regreso de la única competición que puede conquistar para salvar su temporada, la Liga de Campeones.
La evolución del Celta con Eduardo Berizzo le invitó a ser protagonista en el Santiago Bernabéu, adueñándose del duelo por instantes en la primera mitad. Superó el inicio con intenciones del Real Madrid en un estadio en el que imperó el silencio general y el castigo con silbidos a errores puntuales, hasta que la entrega impulsó el aplauso.
El Real Madrid jugó con un centro del campo inédito. Sin sus referentes Kroos y Modric, con la entrada de Casemiro, que aporta orden, un Kovacic perdido e Isco con voluntad pero sin brillantez.
