Un día después de que lo hizo Michel Platini, presidente de UEFA, le llegó el turno a Joseph Blatter, presidente dimitido de la FIFA, de defenderse ayer ante la comisión de apelaciones de la federación internacional por su suspensión de ocho años de toda función en el fútbol.
Mientras Platini llegó a pie el lunes a la sede de la FIFA e hizo alguna declaración a la veintena de periodistas presentes, "Sepp" Blatter lo hizo con discreción a un edificio en el que reinó durante mucho tiempo.
Fiel a sus viejas costumbres de los tiempos de su presidencia que comenzó en 1998, brutalmente interrumpida, el suizo llegó hacia las 7:30, escondido de las miradas de la prensa, para su declaración, prevista a las 9:00.
Los miembros de la comisión de apelaciones llegaron a la sede en una furgoneta hacia las 08h30, seguidos un cuarto de hora más tarde por Jacques Lambert, que lo hizo en taxi, como testigo de Blatter.
