La Unesco reconoce a la Ichapekene Piesta como una festividad sincrética que reinterpreta el mito fundacional moxeño de la victoria de San Ignacio de Loyola y lo asocia con las creencias y tradiciones indígenas. En 2012 la celebración fue inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Según la tradición, San Ignacio logra rescatar la Bandera Santa y la lleva hasta lo alto de una montaña como señal de victoria. Después, debilitado por el esfuerzo, muere durante el retorno.
Entonces el apóstol Santiago toma el relevo y lleva la Bandera Santa y el Puri hasta el territorio moxeño, donde ambos símbolos pasan a ocupar un lugar central en la fiesta.
Con el paso de las generaciones, aquella narración se convirtió en una representación que reúne elementos de la tradición cristiana y de la cosmovisión indígena. Los espíritus del bosque, los animales, los guerreros, los abuelos y las demás figuras dejaron de pertenecer únicamente al relato de los mayores para convertirse en protagonistas de una tradición que se renueva cada año.
Los Macheteros, Los Achus, el Tintiririnti, los animales y las demás figuras forman parte de un universo en el que la memoria indígena y la tradición misional conviven desde hace siglos.
Y hoy, 30 de julio, esa memoria vuelve a caminar por las calles de San Ignacio de Moxos. La fiesta vive sus jornadas centrales y sus personajes vuelven a ocupar el espacio público con máscaras, plumas, música y fuego.
..........
Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
