Río de Janeiro, de resaca todavía por las masivas celebraciones de Año Nuevo, se prepara ya para el carnaval, con la realización este domingo de más de 70 comparsas populares previstas para desfilar por las calles de la ciudad brasileña.
Apenas cuatro días después de que los festejos de fin de año terminaran y con el imponente escenario levantado en la playa de Copacabana aún por desmontar, cientos de cariocas y de turistas se echaron purpurina por el cuerpo y vistieron nuevos disfraces para participar en pequeños desfiles por toda la urbe. Se trata de una especie de apertura no oficial del evento, ya que el carnaval per se arrancará formalmente el viernes 13 de febrero, cuando el alcalde de Río entregue de forma simbólica las llaves de la ciudad al Rey Momo, figura de la mitología griega que encarna el espíritu de la fiesta y que cada año es interpretado por una persona distinta. El movimiento Desliga dos Blocos («Liberación de las Comparsas») impulsa el evento, que inició hace 17 años.
