Las solemnidades de Todos los Santos y los Fieles Difuntos son conmemoradas en Potosí bajo la forma de una festividad denominada “Todos Santos” en la que no solo se puede comer y beber gratis, sino que también incluye juegos y bailes con los que son despedidas las almas el día 3 de noviembre.
Se remarca que “Todos Santos” no es una fiesta de muerte, sino de vida. Se cree que las almas de los difuntos llegan al mediodía del 1 de noviembre y se van el 3, así que hay que despedirles con alegría.
Estos son los datos que el investigador Marco Antonio Flores Peca publicó en su libro “Memorias culturas de la Villa Imperial de Potosí”:
“El 2 de noviembre.- Los familiares más allegados a la familia, se reúnen para realizar el desarme de la tumba, los objetos que estuvieron a disposición de la mesa del difunto, son repartidos entre los presentes a cambio de sus oraciones. En este día en particular, se nombra los padrinos de T'anta Wawa, que llegarán a ser compadres de los dolientes.
“Además de degustar los platos típicos de esta fecha, como ser el Ají de Achacana, el Mondongo, platos a base de Quinua, etc., en este día, muchas personas especialmente en el área rural, deciden trasladar la celebración a los cementerios, donde la familia doliente realiza el armado de las tumbas disponiendo todos los alimentos que luego serán repartidos entre las personas asistentes a cambio de sus oraciones. Por ejemplo, en el cementerio de Chaquí, las tumbas se arman al lado de los nichos, en una especie de gradas bastante altas, en las cuales se disponen los alimentos, bebidas y flores. La gente realiza los tradicionales rezos y entrega una Panala a los dolientes a cambio de recibir a cambio un platillo de masitas y algunas bebidas. En cambio, en el cementerio de Potosi, la gente se congrega al lado de los nichos de sus seres queridos, adornándolos con flores y entregándoles algún alimento y bebida, no faltan aquellos que contratan a grupos de música o mariachis para alegrar el oído de aquellos seres queridos que aguardan en el más allá.
“3 de Noviembre.- Este día es denominado bajo el término de Alma Kacharpaya (despedida del alma). En este día, la gente desde tempranas horas se reúne en la casa de la familia doliente, en la cual se empieza a jugar el tradicional Sapo, (consistente en arrojar desde cierta distancia los tejos, especie de monedas pesadas, a una superficie cuadrada con varios orificios, y un sapo echo de bronce con la boca abierta, según la costumbre, el que ingresa un tejo en la boca del sapo gana el juego), la Toq'ola (consiste tratar de ingresar monedas a un orificio que se encuentra en un adobe a cierta distancia) y la Taba (juego antiguo y olvidado que se practica con el hueso semi cuadrado perteneciente a la pierna del toro, el cual tiene un lado liso Cara/suerte y el otro lado desparejo denominado Culo/contra, este hueso se utiliza a manera de un dado). En el área rural se practica la Palama (consistente en botar desde una distancia considerable y con la mano izquierda, piedras planas tratando de hacerlas llegar lo más cerca posible a una piedra blanca o Chijchi rumi), todos estos juegos se practican en equipos, las penitencias para el equipo perdedor van desde los rezos por el alma del difunto, dinero, y el tomar bebidas, hasta los tradicionales chicotazos que alegran este dia tan tradicional. A mediodía los dolientes invitan a sus visitantes un plato de Mondongo o de Achanana.
“Ya por la tarde, la gente considera que el alma, del difunto debe de retornar con Dios, pero debe de irse contenta. Es así que, a manera de despedir el alma del difunto, se organizan algunos juegos como el tradicional juego con Fisara (quinua cocida con canela y azúcar), la cual se reparte entre los asistentes para echarse a la boca los unos a los otros, desde hace ya varios años atras, la quinua ha sido reemplazada por la mixtura y arroz cocido”.
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