A despecho de publicaciones que afirman que Jesús no existió, muchas de ellas con intenciones incluso políticas, la mayoría de los historiadores coincide en afirmar que este es un personaje histórico; es decir, que tuvo existencia real ya que aparece mencionado en varias fuentes del pasado cuya credibilidad es aceptada.
Para ponerlo claro: Jesús existió y en esta nota mencionaré por lo menos dos de las fuentes más conocidas sobre él:
Plinio el Joven (c. 61-113). En el libro X de sus “Cartas” encontramos esta que Gayo Plinio le dirigió al emperador Trajano haciendo varias referencias a los cristianos:
“No he participado nunca en procesos contra los cristianos (…). He dudado no poco sobre si existe alguna diferencia por razón de la edad, o si la más tierna infancia no se diferencia en nada de los adultos; si se concede el perdón al arrepentimiento, o si no le sirve de nada al que ha sido cristiano el haber dejado de serlo; si se castiga el nombre mismo, aunque carezca de delito, o los delitos están implícitos en el nombre. Entretanto, he seguido el siguiente procedimiento con los que eran traídos ante mí como cristianos. Les pregunté si eran cristianos. A los que decían que sí, les pregunté una segunda y una tercera vez amenazándoles con el suplicio; los que insistían ordené que fuesen ejecutados (…). Los que decían que no eran ni habían sido cristianos, decidí que fueren puestos en libertad, después que hubiesen invocado a los dioses, indicándoles yo lo que habían de decir, y hubiesen hecho sacrificios son vino e incienso a una imagen tuya, que yo había hecho colocar con este propósito junto a las estatuas de los dioses, y además hubiesen blasfemado contra Cristo, ninguno de cuyos actos se dice que se puede obligar a realizar a los que son verdaderos cristianos (…). Todos estos también veneraron tu imagen y las estatuas de los dioses y blasfemaron contra Cristo. Por otra parte afirmaban que toda su culpa o error había sido que habían tenido la costumbre de reunirse un día determinado antes del amanecer y de entonar entre sí alternativamente un himno en honor de Cristo, como si fuese un dios…”.
Cayo Suetonio Tranquilo (c. 69-d. 122). Autor de la “Vida de los doce Césares”, dejó escrito en el capítulo XXV del tomo II de su obra, referido al gobierno de Claudio, que “expulsó de Roma a los judíos, que provocaban alborotos continuamente a instigación de Cresto”. En este libro, reimpreso en 2017, la editorial española Gredos puso, en pie de página, que “es muy probable que se trate de Cristo, pues los gentiles lo llamaban comúnmente así, por una confusión en la etimología del nombre, que creían derivado del griego Cresto (bueno) y no de Cristo (ungido)”.
Todas estas referencias han llevado a los historiadores al convencimiento de que Jesús, llamado Cristo, sí existió y, por tanto, negarlo no busca aproximarse a la verdad sino desacreditar las versiones bíblicas con propósitos que no son historiográficos.
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