El Ballet Nacional de Panamá mezcla la danza clásica y el folclore de cada región del país centroamericano desde hace más de 50 años, con lo que busca “enaltecer” la cultura nacional, al tiempo que se ha esforzado en profesionalizar esa compañía y romper el mito de que solo es una afición.
“Se ha demostrado que es una profesión seria e internacional, lo que lo hace muy atractivo”, dijo a EFE la directora del Ballet, Gloria Barrios. El Ballet Nacional nace en 1972 en Panamá, aún bajo la dictadura militar de Omar Torrijos, con la asesoría de profesores soviéticos que cimentaron las bases de esa compañía.
Más de medio siglo después, incluye en su repertorio producciones y piezas de estilos clásico, neoclásico, contemporáneo y estilizaciones del folclor de Panamá. Algunas de esas presentaciones son El Cascanueces, Don Quijote, La Bayadere, Coppelia, Diana y Acteón, Grand Pas de Raymonda, Homenaje a Saint Saëns, Muñecos, Aguas Primaverales o Palladio, según la información oficial.
