Antonio Banderas está convencido de que es actor “por el teatro” y no por el cine, que “fue un accidente de 125 películas”, porque considera el espectáculo teatral “un acto de civilización increíble” con “el poder de lo vivo” y “la posibilidad del fallo”.
Durante un coloquio con la actriz y directora teatral Alessandra García Banderas ha recordado que este espacio escénico “nació de un ataque al corazón” que fue “uno de los eventos más felices” de su vida. “Es como si me hubiesen puesto unas gafas”, asegura el actor, porque la noche que sufrió ese ataque cardíaco en Londres empezó “a ver clara una especie de Ítaca, de volver a casa a hacer lo que quería hacer”.
En ese momento del infarto vio “claro” que se moría, le “faltaba el aire” y tenía “sudor frío”, pero “las cosas que venían a la cabeza eran tonterías, por ejemplo cómo iba a quedar el Málaga el domingo”, según el actor. Ahora, en un momento en el que “nadie sabe qué va a pasar con la inteligencia artificial, que en los próximos cinco años va a transformar nuestras vidas”, cree que, “a medida que crezca la tecnología, la gente mirará más el teatro, que quedará como algo puro, un arte de 3.000 años.
