Tras dos años, en la fecha habitual, la Feria de la Alasita Potosina volvió a ser inaugurada. A mediodía, con la presencia de familias y autoridades municipales, se procedió al acto de inauguración oficial de la feria de la miniatura.
Los artesanos, tanto potosinos como nacionales llegaron a exponer sus artesanías, como en años pasados, mostrando piezas en madera, yeso, hojalata, además de otros materiales.
La repostería y gastronomía tradicionales estuvieron presentes en diferentes puntos de venta de pastillas elaboradas con técnicas de antaño, además de productos de la repostería potosina, pero, en miniatura.
Este año, además de buscar el impulso de la economía con esta feria, se busca el rescate del patrimonio.
Por ello es que al margen de la feria, se ha lanzado un concurso con el fin de que los artesanos puedan mostrar sus habilidades como se solía hacer en décadas pasadas con elementos cotidianos elaborados en miniatura en diferentes materiales. La platería es una categoría especial que forma parte de este concurso que está abierto mientras dure la feria y la premiación será, precisamente en la clausura de esta actividad el primer domingo de julio.
Las familias se dieron cita para visitar los puestos, tanto para la compra de elementos en pequeñito, como casas, vehículos, negocios, títulos profesionales y otros con la esperanza de que sean una realidad en el futuro. Las autoridades han recomendado el cuidado de las medidas de bioseguridad, ante el anuncio de que el país está a puertas de la quinta ola del coronavirus.
Se había convocado a la inauguración para las 10:15, pero fue recién cerca de mediodía que se tuvo el acto con la participación del alcalde Jhonny Llally, quien destacó que simboliza los sueños de las familias que en el futuro se hacen realidad.
Resaltó que la fe de cada persona es importante en la compra con ilusión de los elementos en miniatura.
VALOR AGREGADO
Este año, los artesanos se esmeraron en sus miniaturas. Cumpliendo el propósito de esta feria, El Potosí encontró artesanías de menos de un centímetro, que son animales de yeso, con detalles pintados a mano, muchos de ellos demandan una hora en pintar cada uno de los perros, gatos y otros que tienen pequeñísimos detalles pintados con pincel “de un pelo”.
Por otra parte, la artesanía en ropa de muñecas fue otra de las novedades, como siempre confeccionando la ropa para muñeca de acuerdo a la tendencia actual de la moda, este año con mochilas con detalles y ropa en material polar.
Asimismo, no faltó la oferta de casas, edificios, carros, camiones, títulos de propiedad, planos de lote, y otros relacionados con los deseos de contar con tales bienes en un futuro cercano.
La repostería tradicional potosina no estuvo al margen con oferta de chambergos, sopaipillas y otras delicias de la gastronomía, elaboradas con detalle, en tamaños pequeños como caracteriza a esta feria de la miniatura. Asimismo, los elementos patrimoniales potosinos como el mascarón de la Casa Nacional de Moneda o casinos con imágenes tradicionales potosinas formaron parte de la oferta de la Alasita de este año.
Los artesanos invitaron a las personas a visitar sus puestos por cinco domingos, con la clausura fijada para el 3 de julio.
Sin embargo, los artesanos adelantaron que pedirán un domingo más de yapa para el remate de lo que les quede.
Aseguran que los precios están al alcance de todo bolsillo. Hay miniaturas, desde un Boliviano o menos por unidad. Por ejemplo los abarrotes por unidad, o las miniaturas más pequeñas que cuestan desde dos Bolivianos. Los precios más altos los tienen, por ejemplo, los edificios que cuestan por encima de los cien Bolivianos o los camiones.
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