El fuego y el lobo (III)
2015 y 2019
El lobo
“¡Dice que están entrando los campesinos!”
En las huelgas de 2015 y 2019, la difusión de noticias falsas, particularmente las alertas de la llegada de los campesinos a Potosí, obedeció a patrones claramente identificados.
Se forjó una imagen a la cual temerle, el campesino, y se le dio un objetivo a cumplir: levantar los bloqueos del Comité Cívico Potosinista (Comcipo). En 2019 se agregó un supuesto propósito adicional, el incendio de viviendas, particularmente la del entonces presidente de Comcipo, Marco Pumari.
Esa actitud no pudo estar librada al azar. Aunque operó en el espacio virtual en el que nada se puede controlar, internet, actuó bajo una dirección porque lo que se reprodujo en las redes fue una estrategia para causar pánico.
Preocupados por el posible ingreso de los campesinos, los potosinos casi no dormían, puesto que hacían vigilia, y estaban tensos. Se les quería vencer por agotamiento.
¿Quién estaba detrás de la estrategia?
El gobierno dio algunas pistas y una de ellas fue la existencia de los “guerreros digitales”; es decir, personal supuestamente a sueldo que se encargaba de emitir mensajes a favor del gobierno y en contra de todo lo que se le oponga. El 31 de mayo de 2017 se graduó un grupo que, según se informó, fue formado por la dirección departamental del MAS en Cochabamba. Poco después, el entonces senador y ahora ex ministro de Gobierno, Arturo Murillo, denunció que esos “guerreros” cobraban un sueldo de 16.000 Bolivianos. La denuncia fue desmentida y el oficialismo señaló que los informes de Murillo estaban errados pues se referían al personal de la Dirección de Redes.
Esa repartición existía. Era la Dirección General de Redes Sociales, que dependía del Viceministerio de Gestión Comunicacional, y de ella dependían hasta cuatro unidades, las de Coordinación Institucional; de Monitoreo, Análisis, Evaluación y Respuesta; de Producción de Contenidos Digitales y la de Comunicación Digital. Toda una estructura que, al margen de la enorme cantidad de medios estatales y paraestatales, se encargaba de generar propaganda y falsificar información.
Pero, además, existían otras reparticiones encargadas del denominado “gobierno electrónico”. La Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia (Adsib) surgió como consecuencia de la Ley General de Telecomunicaciones, Tecnologías de Información y Comunicación, número 164, promulgada el 8 de agosto de 2011. Su director fue Nicolás Laguna.
Debido a que la Adsib no logró penetrar la estructura feudalizada de los ministerios masistas, se creó otra agencia, la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic). Laguna también fue nombrado director de esta nueva repartición que comenzó a funcionar en septiembre de 2015; es decir, inmediatamente después de que se declaró cuarto intermedio en la huelga indefinida de los potosinos.
“¡Dice que están entrando los campesinos!”
¿Qué o quién falsificó la información?
No existe manera de probar documentalmente que esas reparticiones estatales lo hayan hecho pero sí existen dos detalles: la primera es que la Agetic dependía del Ministerio de la Presidencia y eso determinó que Juan Ramón Quintana tenga tuición sobre ella y la segunda es que las consignas de los campesinos que causaron caos en Betanzos y los que sí entraron a Potosí eran las mismas. Había un grito en común: “Ahora sí, guerra civil”.
Tras la renuncia de Evo Morales, el 10 de noviembre de 2019, Quintana se refugió en la Embajada de México. Pese a que nunca fue ministro, junto a él se refugió también Nicolás Laguna. Luego del triunfo del MAS en las elecciones del 18 de octubre de 2020, la justicia cambió, de oficio, su conducta respecto a los exministros y levantó las restricciones contra Quintana.
(*) Publicación en el marco de la beca de capacitación y producción de contenidos periodísticos contra la desinformación de Internews y maldita.es
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