Bueno y sencillo. Esas son las palabras con las que los sacerdotes potosinos describen a su hermano Nicolás Renán Aguilera Arroyo a quien el papa Francisco nombró ayer como nuevo obispo de la Diócesis de Potosí.
La decisión pontifical fue una sorpresa para todos, incluido el nombrado, pero bien recibida tanto en Tarija como en Potosí. El hecho de que el mismo obispo electo confesara, en entrevista exclusiva con este diario, que no conoce nada de Potosí, dio lugar a que algunas voces se preguntaran por qué no se nombró a un sacerdote potosino en ese cargo. No obstante, los religiosos nacidos en esta tierra no cuestionaron el origen y dijeron que lo importante es que es boliviano y diocesano.
El párroco de La Merced, Giovanni López, señaló que el nombramiento cayó bien entre la curia potosina y comunicó que “empezamos nuestras oraciones para que el Espíritu santo ilumine al padre Renán en el ejercicio de su misión”. Por su lado, al párroco de San Martín, Omar Barrenechea, dijo conocer personalmente a Aguilera, con quien coincidió en el Rectorado del Seminario San José, y afirmó que la noticia de su nombramiento fue recibida “bastante bien”.
En la entrevista con El Potosí, el obispo electo dijo que su ordenación episcopal y posesión será el 20 de enero, en ceremonia litúrgica a celebrarse en la catedral, y para la que todavía no se ha fijado hora. Mientras, la Diócesis seguirá siendo administrada por el padre Marco Abascal, que era el vicario general del exobispo Ricardo Centellas.
Para Abascal, el nombramiento “es una buena noticia” ya que el padre Aguilera es parte de la provincia eclesiástica Sucre, Potosí y Tarija, además de que destaca por su juventud. De hecho, con sus 48 años, es el obispo más joven que tuvo Potosí.
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