Por: Rómulo Tirado Medrano
Un 15 de Septiembre de 1957, en la ciudad de Potosí, Dios dio el segundo gran regalo a la familia de don Rómulo Tirado Noguera y Doña Inés Coronado Leytón, el nacimiento de Abraham Nicomedes Tirado Coronado, niño que, desde que vio la luz fue un ejemplo de amor, bondad y lealtad.
Con el transcurrir de los años fue creciendo con valores que sus padres amorosamente le inculcaban, siempre guiados de la mano de Dios, viéndolo crecer y sintiéndose orgullosos de él. Su vida escolar la desarrolló en unidades educativas prestigiosas de Potosí; el nivel inicial en el kínder Rafael Bustillos, para luego en el nivel primario desarrollar sus estudios en la unidad educativa Gregorio Barriga donde luego en su vida profesional pasó a ser docente y con orgullo de su querida escuelita pregonando siempre partes de su himno “adelante, niños de mi escuela; adelante a conquistar la cumbre” (fragmento del Himno a la Unidad Educativa Gregorio Barriga), y el nivel secundario en el Colegio de sus Amores Juan Manuel Calero, siendo que en los diferentes niveles de su educación fue el orgullo de sus padres y profesores puesto que fue por varios años abanderado de los mencionados colegios, llegando a graduarse en la promoción 1975 del colegio Calero.
Todas sus actividades musicales y de enseñanza no hubieran sido posibles sin la ayuda idónea que Dios le dio doña Lourdes Medrano Baldivieso, que fue su compañera de toda la vida, y sus hijos Rómulo y Vicente Tirado Medrano.
Pasó a formar parte de diferentes unidades educativas de Potosí entre las que podemos mencionar Sagrados Corazones de Jesús y María, Don Bosco, Don Bosco Fiscal, Liceo de señoritas Sucre, Manzano, Copacabana y muchos más.
Se puede decir que Dios le cumplió uno de sus grandes sueños y, como él siempre mencionaba, “es un orgullo haber sido alumno del atómico Calero y ahora soy y seré profesor de mi querido colegio” al que hasta el último momento siempre lo llevó en su corazón, mencionando su frase favorita “calereño yo nací, calereño he de morir”.
Pero un 10 de julio de 2020 DIOS le dijo: “Abraham: terminaste tu carrera allá, en la Tierra; es hora de que con tu música alegres los cielos y cuides de las tuyos desde acá”. La chispa de vida del esposo, padre, hermano, maestro y amigo se apaga, dejando un vacío muy grande dentro de nuestros corazones y seguro estoy de toda la gente que lo conoció y compartieron con él.
En tu cumpleaños número 63, en el cual ya no podremos reír y alegrarnos, pero sí recordar y sentirnos orgullosos de lo que nos dejaste, amor, cariño y lealtad. ¡Gracias, Amanino!.
Gracias mi querido profesor Abraham Nicómedes Tirado Coronado. Dios te tenga en su santo reino…
Tu esposa, hermanos, hijos, nietos y toda la familia siempre te llevaremos en nuestro corazón.
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Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
