Se reporta un nuevo atentado a la historia de Potosí. El director de Patrimonio de la Alcaldía, Oswaldo Nina, confirmó que personas no identificadas destruyeron los hornos de cal que existían en la localidad de Miraflores desde por lo menos el siglo XIX.
La denuncia fue formulada en la víspera y, por su gravedad, ameritó el envío inmediato de una comisión, no solo a verificar lo que sucedía, sino a paralizar lo que parecen ser trabajos particulares, pero algunos comunarios, aparentemente encargados por autoridades originarias, se opusieron violentamente a la intervención municipal e incluso amenazaron con golpear a los comisionados.
Miraflores se ubica a 23 kilómetros de la Villa Imperial pero está dentro de la jurisdicción del municipio de Potosí; empero, al ser un distrito rural, está sometido a la justicia originaria. El lugar está dotado naturalmente de aguas termales de origen volcánico y muchos de los comunarios han construido piscinas que les procuran ingresos gracias a la creciente popularidad de esos baños. No obstante, el manejo de tierras es restringido y no se permite el florecimiento de ningún emprendimiento turístico. Por ejemplo, se impidió que un establecimiento de hospedaje construya una piscina pese a que intentó utilizar sus propios predios.
