En esta temporada, las lluvias son el peor enemigo de los edificios patrimoniales y peor aún de aquellos que pertenecen a personas particulares y están alejados del centro de la ciudad.
La lluvia cae sobre edificaciones antiguas, cuyos muros generalmente son de adobe, y humedece sus muros. Por eso es que, de cuando en cuando, se reporta el desmoronamiento de algún muro.
Esos son los casos, por ejemplo, de las viviendas antiguas ubicadas en el barrio de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, donde el templo del mismo nombre, que se veían afectados por la humedad ayer, cuando fueron tomadas las fotografías que acompañan a esta nota.
El problema de muchos de estos inmuebles es que, si están catalogados como patrimoniales, no pueden ser intervenidos libremente por sus propietarios ya que deben cumplir con el Reglamento de Preservación de las Áreas Históricas de Potosí.
