Crecer, pero con menos visitantes. La Feria Departamental de Turismo (Fedetur), cuya sexta versión cerró ayer, demostró que la dicotomía es posible.
Durante tres días, que alcanzaron para poco, un total de 71 expositores presentaron una variedad de ofertas y, aunque la gente acudió, no lo hizo en la cantidad que esperaba la organizadora, la Secretaría Departamental de Turismo y Cultura.
El problema es esa mentalidad provinciana de querer hacerlo todo en el centro. El año pasado, la quinta versión se realizó en el ex hotel IV Centenario y tuvo más gente. Lo que pasó es que a muchos les dio flojera bajar hasta el campo ferial de avenida Sevilla, que ni siquiera es lejos.
Aun así, se cumplió con lo planificado, incluida la rueda de negocios en la que participaron 22 instituciones, entre operadores de turismo, gobiernos municipales y cinco delegaciones de Tarija. En este encuentro, los tarijeños, que demostraron mayor habilidad para el negocio, convencieron a los municipales de ayudarles a vender sus productos en sus tierras. Pero los potosinos no se quedaron atrás. Llallagua presentó su novedad de La ruta del estaño mientras que Porco exhibió tres nuevas rutas turísticas, la prehispánica minera, la de las termas y la de la naturaleza.
