Pararse en lo alto de un intimidante puente de cemento y saltar. Esa experiencia, que antes solo podía vivirse en sueños —o pesadillas— podrá experimentarse este sábado en Yocalla, en el puente nuevo que, por la vecindad al que data de tiempos coloniales, también se llama “del diablo”.
Y como es “el puente del diablo”, entonces los saltos que más de una decena de personas darán hoy desde lo alto de esa infraestructura son “saltos del diablo” pero, contrariamente a lo que uno podría pensar, no matan ni mandan a nadie al infierno.
Le llaman “puenting” y consiste, básicamente, en saltar desde un puente, en este caso desde la infraestructura todavía nueva que está en Yocalla, sobre el camino a Oruro. El nuevo “puente del diablo” tiene 25 metros y quienes saltan de él están sujetos por gruesas cuerdas de 20 metros que están unidas con toda seguridad a un arnés. Saltas pero no llegas hasta el suelo. Cuanto más, te balanceas en un gigantesco y emocionante péndulo humano.
