Mafalda, la pequeña cuestionadora que se niega a que le cosan y descosan el porvenir, que sufre por el mundo enfermo, suicida o loco, extendió a Quito sus agudas reflexiones, que han trascendido por varias generaciones desde la publicación de su primera caricatura en 1964.
"El mundo según Mafalda" es la muestra interactiva para conocer a los personajes del famoso dibujo que lleva complejas reflexiones de asuntos aparentemente simples, como la sopa.
Y es que la eterna niña es conocida por su odio a la sopa, un elemento con el que su creador, Joaquín Salvador Lavado (Quino), representa también la repulsión a las dictaduras, a la opresión, a lo que la gente era sometida en contra de su voluntad, explicó a Efe Juan Diego Álvarez, guía de la exposición.
Para él, Mafalda representa el lado infantil que se debe tener al crecer, pero también el crítico que se debería inculcar desde pequeños.
