Tras recaudar 266 millones de dólares en sus dos primeras semanas de exhibición en medio mundo, Aquaman llega con el objetivo de que los fans hagan de él su superhéroe favorito y para lograrlo apela a la conciencia medioambiental de los espectadores.
Para encarnar a Aquaman en su primera incursión en el cine se ha elegido al actor hawaiano Jason Momoa, que ya dejó ver sus escamas en dos colaboraciones en "Batman y Superman: El amanecer de la justicia" (2016) y en "Liga de la Justicia" (2017).
Momoa se hizo muy popular por encarnar en tan solo diez episodios al jefe bárbaro Khal Drogo en "Juego de tronos". Y ahora se convierte en Arthur, hijo de "un pecado" entre la reina de los océanos y un farero, una historia que mucho tiene que ver con la de vida real de este actor, hijo de padre hawaiano y madre alemana-irlandesa.
"Los dos estamos conectados porque venimos de mundos totalmente diferentes entre sí. En su caso, es la superficie frente al mundo acuático de Atlantis; en el mío, es América versus el lugar donde he nacido, Hawai", confesó Momoa a EFE en Londres.
