Una inspección de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP) permitió despejar uno de los mitos sobre la hasta ayer denominada “cueva del diablo” pero, a cambio, confirmó las teorías sobre el carácter sagrado que el lugar conocido como La Puerta tuvo para los pueblos prehispánicos.
Los miembros de la SIHP iniciaron su recorrido desde San Antonio, en un lugar que era utilizado para descanso de los jinetes que cumplían el papel de ch’utillos en el pasado, y caminaron incluso hasta el santuario de La Puerta, poniendo particular énfasis en las dos cuevas que están en el lugar y eran consideradas como lugares donde supuestamente habitaba el diablo.
Una de las cuevas, la que se encuentra a más baja altura, tiene un enrejado y detrás de él está una oquedad donde todavía se conservan pinturas rupestres con una antigüedad indeterminada. El vicepresidente de la SIHP, Marco Antonio Flores, hizo notar que son las únicas pictografías en las que se puede ver llamas con carga porque, en el resto del altiplano, hay dibujos de camélidos pero con el lomo descubierto. Ahí también está una gran marca verde que es consecuencia del limo por la humedad del lugar y la posible proximidad de una veta acuífera subterránea. En la colonia, los jesuitas hicieron correr la versión de que la marca verde era el lugar donde se había estrellado el diablo.
