"Por eso, amor, dame calor", como reza la canción, le ha pedido ayer a Luis Miguel una España congelada por la eliminación en el Mundial de Rusia y por la sobreclimatización de su concierto, a lo que el "Sol de México" ha respondido abrigándole el corazón y las ganas como si nunca hubieron tiempos malos.
A las 22:00 horas, entre alguna queja del público por los 30 minutos de retraso que debe estipular el manual del perfecto divo redivivo, ha arrancado su cita ante un aforo completo de 12.000 personas, sobre todo seguidoras de la edad de la estrella que acudían en grupo al "Wi Center" (WiZink Center) con sombreros mexicanos, camisetas con el rostro de su ídolo o las galas de una tarde en el Real.
A Madrid vuelve en su primera gira por España.
