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San Agustín: patrono de Potosí

03 Mayo 2018Rubén Julio Ruiz Ortiz
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Pintura de Potosí de Gaspar Miguel de Berrio.

Pintura de Potosí de Gaspar Miguel de Berrio.

Transcurría el año 1560, cuando en Potosí se desató una terrible peste, y por si fuera poco, una gran sequía asolaba la región, que muchos cronistas de la época atribuían estos sucesos a un castigo divino por la vida superficial, ostentación y a los excesos que cometían los habitantes debido a la abundancia de riqueza por la explotación de la plata.

De tal manera, que el rigor de la extraña peste y la falta total de lluvias, desencadenó una gran mortandad de los vecinos y demás moradores de Potosí, llegando así a enero de 1561, tiempo en el cual, se hicieron muchas procesiones, rogativas y otras penitencias con la finalidad de aplacar el enojo de Dios, pero no lo consiguieron, resolvieron entonces elegir un santo para que interceda ante su divina majestad para que los volviera a proteger y mirar con ojos de misericordia; y de ser favorable esta intercesión lo nombrarían como a su patrono, pues aunque hasta ese tiempo ya tenían como patronos a: Cristo Nuestro Señor Sacramentado, la Santísima Virgen en su Concepción, y el apóstol Santiago pensaban que estaban muy indignados por sus culpas y acciones, por ello buscaban a otro que interviniese por ellos en esta grave situación.

Estuvieron durante mucho tiempo considerando a cuál santo elegirían, y como la devoción y afecto de cada uno era diferente, no se podían poner de acuerdo, entonces, acordaron entre ellos a echar suertes, y el nombre del santo que saliese en ella, ése sería su abogado y patrono. Con ese motivo, se reunieron muchos de los vecinos en la iglesia mayor, pusieron las suertes en una vasija de plata con los nombres de muchos santos y la taparon, recurrieron a la colaboración de un sacerdote, quién sacó la primera suerte y decía “San Agustín”. Prosiguió a sacar la segunda y tercera vez, y en todas salió San Agustín.

Culminó entonces la reunión con gran alegría para el pueblo. Para ese entonces todavía no habían fundado convento los agustinos, en Potosí, sin embargo se veneraba al santo patriarca, con mucho afecto, en la iglesia mayor donde tenía un nicho con su altar mayor ricamente ornamentado.

En el primer domingo de enero de 1561, de acuerdo a Arzáns, se planificó “una humilde, devota y lacrimosa procesión llevando al santo patriarca (su nuevo patrono) en andas”, ésta procesión con multitud de participantes recorrió por la mayor parte de las calles encabezada por esa orden. Seguidamente, recorrían “la comunidad de nuestro padre San Francisco con otros religiosos de varias religiones que asistían en esta Villa sin conventos fundados, y todos con velas encendidas acompañaban a aquel padre de misericordia, el Santo Cristo de la Vera Cruz de San Francisco, siendo esta la primera vez que salió por las calles de Potosí, a establecer que en adelante en semejantes necesidades y conflictos que se hallasen y lo sacasen en procesión”.

De acuerdo con el mismo cronista, cuando habían recorrido parte de la “Villa y habiendo estado al salir esta procesión el cielo claro y sin nube alguna, milagrosamente por intercesión de San Agustín se apiado nuestro Dios y Señor enviando a esta Villa sus misericordias. Llovió, en fin, de tal suerte que no se pudo proseguir con la procesión. Volvieron al Santo Cristo a San Francisco y al Patriarca San Agustín a la iglesia mayor”, prosiguió la lluvia por varios días, se humedeció la tierra, se llenaron las fuentes y corrió el agua por los alrededores, terminó la peste y la alegría volvió a la vida cotidiana de los vecinos.

Los potosinos agradecidos al santo patriarca, lo juraron por patrón de esta Villa, y por si fuera poco, pusieron por nombre al Cerro San Agustín Potosí.

Para celebrar, manifiesta Arzáns, que se hicieron “solemnísimas fiestas y solicitaron con ansias se fundase su sagrada religión en esta Villa, aún no habían entrado los religiosos a la provincia de los Charcas ni la de Porco, más luego que comenzaron su fundaciones en los Charcas (que fue el año de 1564) les enviaron cartas los de esta Villa suplicándoles por su venida y ofreciendo a manos llenas todo el costo de la fundación. Más no sé yo por qué no quisieron entonces; antes para que el desaire fuese más manifiesto se pasaron a otros pueblos más cortos de la provincia para fundar su religión”.

La llegada de los agustinos recién se hizo realidad “el año de 1583, vinieron a fundar su convento el muy reverendo padre maestro fray Diego de Castro, fray Juan del Canto, fray Juan de Chaves, fray Melchor Flores y fray Juan Vizcaíno. Recibió de Potosí claro es como quien los deseaba. Les dio la Ilustre Villa un gran sitio para su convento, el cual en aquel tiempo era un espacioso lugar cercado adonde se beneficiaban cajones de metal, que llamaban los españoles ingenios de viento y ahora son llamados por los indios trapiches. También le dieron una plazuela para su cementerio por ser entonces una calle seguida a aquel paraje”, el mismo que fue reconocido en el Capítulo Provincial al año siguiente: En 1584. La iglesia, de una nave y con crucero, a la que luego se añadió la capilla de Aránzazu cuya construcción comenzó el año de 1600, y el campanario para dicha capilla se hizo posteriormente, habiéndose concluido en 1667.

Es así, que, la fundación del monasterio de San Agustín ocurre en 1584, pero el convento se terminó de construir en 1611, en la que Fray Antonio de la Calancha, historiador de la orden, lo habitó desde 1610 hasta 1614.

El templo mantiene la hermosa portada renacentista, tallada en piedra a principios del siglo XVII, es de dos cuerpos, el arco de medio punto flanqueado de dos pares de columnas jónicas tienen cuatro hornacinas, donde aún se puede ver pinturas de santos de la Orden. En el cuerpo superior la única hornacina tiene igualmente columnas jónicas a una por lado. El friso bajo se decora con símbolos agustinos: Mitra, báculo, y otros, además del sol y la luna, que adornan las enjutas. Según algunos expertos son símbolos precolombinos, según otros son símbolos marianos. Y otros, no descartan la posibilidad de que la significación de la luna y, sobre todo del sol, sea ambivalente, es decir que representaban símbolos marianos recordando al mismo tiempo el antiguo culto de las culturas ancestrales. La mandó trabajar el Prior fray Fernando Maldonado, y ya estaba concluida en 1625.

Interiormente, sobresale el amplio coro sostenido, por enormes ménsulas de madera.

Muchas crónicas de siglos pasados están relacionadas a este templo, una de ellas, de Arzáns. Cuenta que en los primeros tiempos de Potosí, en la segunda mitad del siglo XVI, por el frío del lugar, las mujeres embarazadas viajaban a los valles vecinos a dar a luz, y luego retornaban pero, hacían más de 40 años que ningún niño nacía vivo, hasta que por sugerencia de fray Diego Castro, a una mujer, esta le encomendó su hijo al patrocinio de San Nicolás Tolentino que se veneraba en San Agustín, le llamó Nicolás y por milagro el niño vivió, de ahí que en un tiempo la mayor parte de los niños que nacían en Potosí tenían el nombre de Nicolás, de donde se popularizó un dicho en la población de ese tiempo “si te llamas Nicolás vivirás”. También, en este templo se veneraba a San José patrón de los carpinteros.

Los conventos de Santo Domingo, La Merced y San Agustín, fueron clausurados por el Mariscal Antonio José de Sucre, presidente de la República, el año de 1826.

El claustro, hoy es ocupado por varias casas particulares, la torre fue destruida en el siglo XIX, y en 1908 el templo, por problemas económicos para ser restaurado, quedó reducidos a una sola parte de la nave.

En 1949 se construyó la espadaña sobre la portada del templo, destruyéndose la similar de la desaparecida capilla de Aránzazu.

En la fotografía de un detalle de la pintura “Vista de la Villa Imperial de Potosí”, de Gaspar Miguel de Berrío, lienzo de 1758, el templo de San Agustín, que aparece con la torre de la capilla de Aranzazú, aparece con el N° 5; la Plazuela del Ccatu, con el N° 35, posteriormente desde 1759 a 1773 se construyó en ese lugar la segunda Casa de Moneda; la Plaza del Regocijo, con el N° 34; las Cajas Reales con el 30; la primera Casa de Moneda, con el N° 31 y San Lorenzo, con el N° 24. Actualmente, el templo se encuentra a cargo de la comunidad franciscana.

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  • San Agustín, Potosí

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