El amor no es lo mismo a los 20 que a los 90, pero siempre vale la pena ser vivido. Esta es la máxima de Charles Aznavour, que ayer ha alimentado la historia de amor que le une al público español con un concierto en el Liceo de Barcelona que, sin ser como antes, ha dejado buen sabor de boca.
El acto de amor ha estado a punto de no consumarse cuando poco antes del concierto, el maestro, que está a punto de cumplir 94 años de edad, sufrió un pinzamiento muscular.
"Hoy tenía dos opciones -ha dicho al aparecer sobre el escenario cojeando-: no actuar o morir en el escenario, y he elegido la segunda".
El aplauso ha sido largo y emotivo y el embajador de la canción francesa ha empezado el concierto con "Les Emigrants", que ha tenido que interrumpir porque no encontraba el tono.
