La ciudad de La Paz ha perdido la última chullpa preincaica que resistió 800 años. Se derrumbó el sábado 3 ante el supuesto abandono del municipio, el castigo de la intemperie y la mano delincuente de loteadores que asestaron duros golpes hasta debilitarla. Su valor es incalculable como su reparación casi imposible. Ninguna institución asume responsabilidad, afirma Erbol.
Emplazada en la meseta de Chijipata, arriba de Kelllumani, pasando el último puente de Achumani en la zona sur de la sede de Gobierno y con barranco hacia el río Umapalca, la torre funeraria, o lo que queda hoy de ella, fue declarada en 2016 patrimonio arqueológico, histórico y cultural del municipio paceño, después de alertarse en 2015 sobre su abandono a poco más de 15 años de su descubrimiento por parte de la arqueología local.
En 2008, tres de sus hermanas fueron arrasadas por las topadoras de los loteadores y comerciantes de tierras comunales, junto a entierros subterráneos. La subsistente tenía una planta cuadrangular de 4.27 por 3.35 metros y altura de 2.17, con puerta de forma ojival y dintel de piedra laja (0.90 por 1.09).
