La festividad religiosa de Todos los Santos terminó ayer con los actos costumbristas de despedida a las almitas de los difuntos, que según la tradición, visitaron desde el miércoles los domicilios de los parientes.
Ayer se cumplieron los actos del conocido y tradicional alma cacharpaya, celebrado en gran parte de los domicilios donde se armaron las tumbas y fue cumplido como una de las formas de alejar el dolor que dejó la muerte de un ser querido.
También representa para muchos quitarse definitivamente el luto, por ello en los actos se demuestra mucha alegría, compartiendo la comida y la bebida propia de la despedida de las almitas.
Las familias también compartieron el tradicional acto denominado q’araku y el jatun mank’a, una actividad que es desarrollada con mucha alegría para alejar el dolor. Se nombra a los padrinos encargados de tapar y desatar la tumba, distribuir las masitas y alimentos en partes iguales entre todos los asistentes y elegir al personaje que hace el papel de curita para el bautizo de la t’anta wawa. Después los presentes cumplen el juego con el tostado o pasankalla para que se marchen las penas en medio de risas y compartiendo la jornada en un alegre ambiente.
