El siglo XVI fue sin duda el siglo de Potosí. La mayoría de los historiadores suelen tomar el año de 1545 como el inicio de la explotación argentífera por los peninsulares ibéricos en el Sumaj Urku, y aunque esta fecha aún es bastante discutible por otros tantos, lo que no cabe duda, es que fue a comienzos de la segunda mitad del siglo XVI que Potosí comienza a figurar en el mundo como uno de los más grandes e importantes centros de riqueza, en la parte sur del nuevo mundo.
Ese siglo fue también el de la destrucción del Imperio Inca, el de la consolidación del Reino de España que junto a la casa de Habsburgo, constituirían bajo el gobierno de Carlos V el imperio más grande y poderoso de Europa, jamás visto hasta ese momento.
Pero sería el descubrimiento de las minas de Potosí el acontecimiento que consolidaría y englobaría todo ese conglomerado extraordinario de acontecimientos, dando inicio al inevitable y gradual mestizaje cultural que ya se había estado sucediendo en América y que acabaría convirtiendo a Potosí en el más grande centro cosmopolita de su tiempo en el siglo XVII.
Como nunca antes visto en el mundo hasta entonces, donde peninsulares y europeos venidos de los rincones más lejanos, comenzaban a poblar las tierras potosinas.
En donde no faltaron aquellos, de otras naciones extranjeras, aunque en menor número de gente, provenían inclusive hasta del Lejano Oriente, de África, de Asia y hasta los llamados herejes turcos, judíos y musulmanes entre muchos otros sin catalogar, arribaron a Potosí, haciéndose pasar por vizcaínos, portugueses y de otros lugares.
A estos se sumaban los cientos, sino miles de pueblos y naciones que componían el Imperio Inca, tan variados en costumbres, lenguas y vestir como la misma América entera. De esa manera convivían ya en el Potosí del siglo XVI gentes de todas las culturas posibles, que desbordaría en esplendor en el siglo XVII, que fue el siglo de la consolidación de Potosí como el centro urbano y cosmopolita más importante de América y uno entre los más importantes del mundo.
Testimonios documentales de Potosí en el siglo XVI
No son muchas las obras que han llegado en la actualidad, que hablen en detalle de la vida social, económica, y religiosa de aquella época en Potosí.
De los primeros años de explotación minera y de la naciente población no quedó nada.
El archivo histórico que resguarda la Casa de Moneda de Potosí, solo conserva documentación a partir de 1550. Todo lo que se sabe de años anteriores, se conoce a través de los cronistas que estuvieron por Potosí muchos años después del descubrimiento del Cerro Rico.
El cronista más cercano a esa época temprana en Potosí es Pedro Cieza de León, quien estuvo alrededor de 1549, (a solo cuatro años de ocurrido el descubrimiento del Cerro Rico, o en opinión del mismo cronista, a solo dos años del descubrimiento, pues el asegura en su crónica que el descubrimiento se produjo en 1547) por tanto es alguien que debió conocer a muchos pobladores del primer año de explotación minera en Potosí.
Sin embargo él no menciona a ningún personaje como testigo vivo de aquel momento o alguien, a quien por lo menos conociera en persona. Ofrece sin embargo algunos datos valiosos y variados referentes al tratamiento de los minerales, la opulenta población, sus ricos mercados; entre otras noticias.
Ofrece además de estos varios datos “la primera imagen o estampa más antigua que se conozca de Potosí”, realizada por alguien que sí estuvo en estos lugares. Seguramente él dibujó con sus propias manos aquella famosa panorámica del asiento y minas, tal cual él lo viera. No lo sabemos. Lo cierto es que se trata de la primera impresión de una imagen nada menos que de Potosí a solo cuatro o dos años del descubrimiento del Cerro Rico. (Ver fotografía)
