El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó ayer una resolución que exige a los países medidas para proteger el patrimonio cultural frente al extremismo, en respuesta a la destrucción y saqueo de monumentos en países como Irak y Siria.
El texto, aprobado por unanimidad, es el primero específico sobre este asunto que adopta el Consejo y sigue a una resolución parecida, pero no vinculante, votada hace casi dos años por la Asamblea General.
"La destrucción de patrimonio es un crimen de guerra", destacó la directora general de la Unesco, Irina Bokova, que subrayó que esos ataques constituyen una "táctica de guerra" que busca la "desintegración de las sociedades".
El texto condena la destrucción, el saqueo y contrabando de bienes culturales en conflictos armados.
