El finlandés Aki Kaurismäki se convirtió ayer martes en héroe de la Berlinale con un filme de humor extraseco, aplicado a un refugiado y donde confluyen la denuncia a la fría Europa y una declaración de amor al ciudadano que se arriesga y ayuda.
"Toivon toulla puolen" ("The other Side of Hope") plasmó con la contundencia y parquedad habituales en el cineasta el calvario de un sirio de Alepo llegado al puerto de Helsinki que, en lugar de escabullirse a la autoridad, formaliza su solicitud de asilo.
En cuatro frases relatará Khaled (Sherwan Haji) a la funcionaria los bombardeos sobre la ciudad donde perdió a su familia, el dinero que ha pagado a sucesivas mafias desde la frontera con Turquía a Grecia o los golpes sufridos en la ruta de los Balcanes.
