Una escultura que recrea una deidad destruida en Irak por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) o un helado adornado con un dron son algunas de las obras que aspiran a decorar la londinense plaza de Trafalgar, presentadas ayer.
La emblemática plaza exhibe actualmente una escultura hecha en bronce, denominada "Really Good", del artista inglés David Shrigley, como parte del Programa Cuarto Plinto, bianual, destinado a involucrar a los ciudadanos en un debate sobre el arte contemporáneo en los espacios públicos.
La organización desveló ayer las maquetas de las obras propuestas para adornar el plinto situado en ese popular enclave londinense en 2018 y en 2020.
Entre ellas, figuran "The Invisible Enemy Should Not Exist" (El enemigo invisible no debería existir), que representa a Lamassu, un toro alado y deidad protectora derruida por el EI en Irak en 2015, del estadounidense Michael Rakowitz.
También aspira a decorar la plaza otra obra que escenifica un helado en el que sobresale un dron, una cereza y una mosca, llamada "The End", de la británica Heather Philipson.
