El Comité intergubernamental para la salvaguardia del patrimonio de la Unesco comenzó ayer en Adis Abeba su reunión anual, durante la cual decidirá si la rumba catalana, el yoga indio, las fallas valencianas e incluso la cerveza belga entran en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Acuden a la cumbre con bastantes opciones de pasar a integrar la nómina de bienes protegidos por la Unesco las procesiones de carros alegóricos en Japón, el arte ecuestre tradicional mexicano de la charrería, el merengue de la República Dominicana y el carnaval de El Callao en Venezuela.
Un total de 37 candidaturas de celebraciones, cantos, ritos o conocimientos tradicionales son examinadas desde ayer por los expertos de la Unesco para decidir su inclusión en una lista que cuenta con 336 elegidos.
