La hipótesis sobre la presencia de la tumba de Nefertiti tras los muros del sepulcro de Tutankamón ha desatado la imaginación y los sueños de los amantes de la arqueología, así como la guerra entre el padre de la teoría, el británico Nicholas Reeves, y su detractor, el egipcio Zahi Hawas.
Una conferencia celebrada ayer en El Cairo sobre la eventual existencia de cámaras detrás de las paredes norte y oeste del mausoleo del "faraón niño" fue escenario de la tensión entre ambos expertos, que quedó patente cuando Hawas evitó estrechar la mano a Reeves.
La flema británica y la pasión egipcia chocaron ante un auditorio de arqueólogos que participaban en la Segunda Conferencia Internacional sobre el Rey Tutankamón, que tuvo lugar este fin de semana en la capital egipcia.
"No creo que (la hipótesis) de Reeves tenga ninguna base científica", espetó Hawas, el mediático exministro de Antigüedades egipcio, nada más tomar la palabra, y antes de agregar que "de ninguna manera Nefertiti fue enterrada en el Valle de los Reyes".
