España conmemora esta semana el cuarto centenario de la muerte de su escritor más conocido, Miguel de Cervantes, con una ceremonia con los reyes, centenares de actos culturales y algo de controversia por la escasa implicación de las autoridades. El autor de Don Quijote de la Mancha murió el 22 de abril de 1616 en Madrid pero siempre se conmemora el 23, cuando fue enterrado, para hacerlo coincidir con el deceso de su coetáneo británico William Shakespeare.
Personaje extravagante -sobrevivió una batalla naval, fue capturado por piratas, estuvo cinco años cautivo en Argel y pasó varios periodos en prisión- a Cervantes se le considera el padre de la novela moderna por el Quijote, uno de los libros más traducidos del mundo.
La obra sobre este pobre hidalgo consiguió éxito en su publicación en 1605.
