El águila pescadora fue rescatada de una piscigranja y ahora permanece bajo atención veterinaria en el Bioparque Curucusí, sus alas la llevaron desde Massachusetts, Estados Unidos, hasta Santa Cruz, Bolivia, pero una red de pesca truncó su travesía en Yapacaní, a la espera de una oportunidad para volver a volar libre.
La malla que protegía los peces de un estanque terminó por convertirse en una trampa para la viajera. Una familia dedicada a la piscicultura la encontró atrapada en la red y la sacó del agua.
La alerta llegó a Defensa Animal Yapacaní (DAYA), cuyos voluntarios buscaron ayuda especializada y coordinaron su traslado hasta el bioparque, en Buena Vista.
El ave habría sufrido lesiones al forcejear para liberarse. Cuando llegó al centro de atención, también presentaba deshidratación y un estado delicado, de acuerdo con la información difundida por DAYA. Ahora recibe atención veterinaria para evaluar los daños y determinar su evolución.
Pero el rescate también permitió descubrir parte de la historia que llevaba consigo. Una anilla en una de sus patas reveló que fue registrada el 7 de julio de 2022 en Rowley, una localidad de Massachusetts, en Estados Unidos. Ese pequeño identificador conectó a la rapaz encontrada en una piscigranja cruceña con su lugar de origen, al otro extremo del continente.
La distancia en línea recta entre ambos puntos ronda los 6.800 kilómetros, aunque se desconoce la ruta exacta que recorrió. Su presencia en Bolivia forma parte de la migración estacional que lleva a estas aves desde Norteamérica hacia regiones más cálidas de Sudamérica.
El biólogo Mauricio Herrera, director del bioparque, explicó que el águila debe retornar a Estados Unidos, donde se reproduce. El ejemplar tendría alrededor de cuatro años y todavía no se determinó su sexo.
Conocida como águila pescadora (Pandion haliaetus), esta especie depende casi por completo de los peces para alimentarse. Sus patas y garras están adaptadas para sujetar presas resbaladizas, una ventaja cuando pesca en ríos y lagunas, pero que no la protege de los peligros creados por las actividades humanas.
Su regreso a la naturaleza dependerá ahora de la recuperación. El equipo del Bioparque Curucusí prevé liberarla cuando esté en condiciones adecuadas para continuar su ciclo migratorio. Hasta entonces, el viaje que comenzó en Norteamérica queda en pausa bajo cuidado veterinario.
El caso también expone el conflicto que puede surgir entre la producción piscícola y la fauna silvestre.
DAYA alertó que algunas aves que se alimentan de los peces de los estanques habrían sido eliminadas para evitar pérdidas, según el relato que el colectivo atribuyó al propietario de la piscigranja.
Como alternativa, los voluntarios plantearon la necesidad de buscar medidas que protejan la producción sin poner en riesgo a las aves, además de impulsar campañas de orientación para los productores y establecer protocolos de rescate que permitan actuar incluso durante la noche.
El águila pescadora todavía tiene un camino por delante. Primero deberá recuperarse para volver a extender las alas y continuar su viaje. Su rescate también deja un desafío para las zonas de producción piscícola: proteger los estanques sin poner en riesgo a las aves silvestres que llegan en busca de alimento.
..........
Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
