La parlamentaria Sandra Rivero (PDC) acusó al presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Castro, de presunto nepotismo, uso indebido de bienes institucionales y favorecimiento a personas allegadas, a quienes denominó “pinky amigos”.
“Personalmente no respaldaría una reelección de Roberto Castro”, afirmó Rivero a ERBOL, a tiempo de evaluar la gestión del presidente de la Cámara.
Entre sus principales observaciones, señaló que familiares de Castro, entre ellos su hermano Alejandro Castro, su padre e, inicialmente, su hermana, habrían utilizado credenciales de acceso, ascensores reservados para autoridades y oficinas de la Asamblea Legislativa. Según la diputada, estas dependencias eran necesarias para legisladores que no contaban con espacios propios para desarrollar sus labores.
Rivero sostuvo que la presunta injerencia de familiares del presidente no se limitaría al uso de instalaciones. Aseguró que Alejandro Castro habría recibido currículums y participado en gestiones para incorporar personal tanto en la Asamblea como en otras instituciones. La legisladora afirmó que estas actuaciones constituirían una forma de nepotismo, aunque reconoció que los familiares a los que se refirió no necesariamente tendrían cargos formalmente registrados en la institución.
La diputada también denunció la presunta creación de una unidad que, según su versión, no figuraba en la estructura institucional y que habría funcionado en el piso 16 de la Asamblea para beneficiar a personas allegadas.
"Se ha instalado una unidad que no existía en la estructura de la de la Asamblea para beneficiar, digamos, para beneficiar a los pinky amigos, digámoslo así. Y este personal justamente en su momento hizo uso de los vehículos en desmedro de diputados que de pronto necesitaban celeridad y no son autoridades electas", reclamó.
Rivero añadió que habría recibido información sobre cobros irregulares a trabajadores, supuestamente destinados a las arcas del Partido Demócrata Cristiano (PDC). Según su relato, conversó sobre el asunto con el padre de Roberto Castro, quien le habría manifestado su intención de regularizar los cobros o devolver el dinero. Sin embargo, la diputada afirmó que no conoció resultados posteriores.
La diputaada cuestionó también que Castro hubiera utilizado espacios de la Asamblea para un pronunciamiento partidario con banderas del PDC, una conducta que consideró inapropiada por tratarse de instalaciones estatales. Asimismo, aludió a un proceso interno del partido relacionado con la autoproclamación de Castro como delegado titular nacional.
Otro episodio criticado por la legisladora fue una fotografía en la que una mujer aparecía atándole los cordones de los zapatos al presidente de la Cámara. Rivero consideró que la imagen generó indignación entre autoridades y sostuvo que quienes encabezan instituciones públicas deben mantener cautela y diplomacia en sus actuaciones.
En el plano legislativo, cuestionó la falta de una agenda de trabajo sólida y afirmó que la directiva no habría impulsado suficientemente la elaboración de proyectos de ley por parte de las comisiones ni brindado apoyo logístico y asesoramiento a los diputados.
Rivero atribuyó, además, a la conducción de Castro una falta de integración dentro de la bancada del PDC y una gestión que, según su evaluación, habría favorecido a una facción en lugar de promover la coordinación interna.
Ante el próximo periodo legislativo, la diputada consideró necesario contar con una directiva con mayor experiencia y capacidad de gestión. Sostuvo que la Asamblea deberá asumir un papel más activo en la elaboración de leyes, la fiscalización y la resolución de conflictos durante 2027.
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