Bolivia obtuvo 5,47 puntos sobre 10 en el Índice de Libertad Económica en el Mundo 2026, publicado este martes por el Fraser Institute y el Centro de Estudios Populi, co-publicador oficial del estudio en Bolivia. Con datos de 2024, el país cayó del puesto 107 al 144 de 165, su peor puntaje desde 1990. En América Latina quedó en el lugar 24 de 26, solo por delante de Argentina y Venezuela.
La crisis cambiaria explica la mayor parte de la caída, según el reporte oficial de Populi. La brecha entre el dólar oficial y el paralelo llevó a cero el componente de mercado negro de divisas, y el área de comercio internacional se hundió de 6,46 a 3,96 puntos, la más baja de la región. Moneda sana, es decir, el control de la inflación, bajó de 9,40 a 8,88 con la inflación de 2024 (5,1 %), y el próximo informe recogerá la de 2025, que según el INE promedió 19,5 %.
El informe confirma además debilidades de fondo, dice Populi: Bolivia ocupa el puesto 159 de 165 en regulación del crédito, el trabajo y los negocios –entre los seis países con la regulación laboral más restrictiva del mundo– y el 126 en sistema legal y derechos de propiedad, con una independencia judicial y una imparcialidad de los tribunales entre las más bajas del mundo.
“Bolivia no cayó en el índice por mala suerte. La falta de dólares y la inflación pusieron en evidencia lo que el índice venía advirtiendo: el excesivo gasto público y la adopción de marcos regulatorios que penalizan el progreso nos iban a conducir tarde o temprano a la situación actual: inflación, falta de crecimiento y aumento de la pobreza. La libertad económica no es una consigna; es la guía más completa que tenemos sobre qué reglas hacen prosperar a un país, y Bolivia la necesita hoy más que nunca”, afirmó Carlos Aranda, economista investigador del Centro de Estudios Populi.
“Ante los desafíos del siglo XXI, las reglas de juego que queremos construir en el futuro son más importantes que cualquier elección: si persistir en un modelo de control, subvenciones y centralización, o redescubrir los principios de apertura y libertad de los que depende la prosperidad duradera”, reflexionó Wilboor Brun, también de Populi.
“La verdadera prueba será el valor para implementar reformas macroeconómicas y estructurales audaces, capaces de restaurar la libertad económica y reconstruir la confianza pública. Exige un ajuste honesto de cuentas sobre las raíces de la crisis y una visión clara de cómo el país puede volver a una prosperidad sostenible. El Índice de Libertad Económica del Fraser Institute es la mejor guía disponible para encarar estas reformas”, acotó.
En el mundo, Hong Kong, Suiza, Singapur, Nueva Zelanda y Estados Unidos encabezan el ranking, y Venezuela ocupa el último lugar. El promedio mundial se recuperó a 6,62 puntos en 2024, pero sigue por debajo de su nivel previo a la pandemia. Los países con mayor calificación tienen un PIB por persona de $us 65.596, frente a $us 9.552 en el menos libre, y una esperanza de vida de 81 años, frente a 67.
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