Los bloqueos de carreteras y los conflictos sociales registrados durante mayo provocaron una severa afectación a las operaciones de la planta de PIL en El Alto, que solo pudo operar durante ocho días en ese mes y produjo apenas una cuarta parte del volumen programado.
Según datos de la empresa, publicados en un reporte de prensa, la planta de PIL tenía previsto elaborar unas 3.200 toneladas de productos lácteos durante mayo, pero solo alcanzó el 25% de la meta establecida.
La suspensión de la entrega de leche cruda hace más de 23 días obligó a paralizar las operaciones de la planta en El Alto, que dejó de recibir cerca de 60.000 litros de leche cruda diariamente, generando un impacto económico negativo que supera los Bs 16 millones. Este monto resulta de la combinación entre la producción no realizada y los costos operativos que continuaron acumulándose durante el período de paralización.
“Uno de los indicadores más ilustrativos del impacto sufrido por la industria es el fuerte incremento de los costos fijos por tonelada producida. En otras palabras, producir cada tonelada resultó casi cuatro veces más caro de lo planificado, al tener que distribuir los mismos costos estructurales sobre una cantidad mucho menor de producto terminado”, se enfatiza.
La situación fue mitigada mediante el abastecimiento desde las plantas de PIL ubicadas en Santa Cruz y Cochabamba, que cuentan con capacidad para atender también la demanda del mercado paceño, así como del resto del país. No obstante, los bloqueos de carreteras interrumpieron el transporte regular de productos entre departamentos, impidiendo compensar la disminución de la producción en La Paz.
La empresa advirtió que este tipo de interrupciones no solo perjudica a la industria alimentaria, sino a toda la cadena de producción y distribución de alimentos, con efectos directos en los costos, el abastecimiento y la atención oportuna al consumidor.
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