En medio de la crisis política y social por los bloqueos y marchas de protesta en contra del Gobierno, el presidente Rodrigo Paz posesionó este jueves a Williams Bascopé Laruta como nuevo ministro de Trabajo en reemplazo de Édgar Morales, quien puso a disposición su cargo, según dijo, para “pacificar al país”, después de que los movilizados pidieran su renuncia, además de la del propio mandatario.
En su discurso, Bascopé calificó su designación como un “desafío grande” y un “reto muy difícil” dada la coyuntura que atraviesa el país. La autoridad, que destacó sus raíces aimaras, centró su mensaje en la necesidad de superar la crisis mediante el entendimiento y el cese de la violencia.
Inició su intervención agradeciendo a Dios, a su familia y al presidente Paz por la confianza depositada en él. Con un fuerte énfasis en sus orígenes, reafirmó su compromiso con el país haciendo un llamado a la unidad desde la Amazonía hasta el altiplano.
“Este país merece trabajar. Este país merece entenderse en sus diversidades y tenemos que salir adelante a partir del diálogo y no la confrontación”, sentenció Bascopé, quien se definió a sí mismo como un hombre que actuará con “la firmeza de un boliviano, un paceño y un aimara”.
Reconociendo la gravedad de los conflictos actuales, el nuevo ministro pidió “sabiduría y justicia” para encaminar su gestión en la cartera de Estado que asume. A pesar de describir la actual coyuntura como un periodo de “momentos difíciles”, expresó su convicción de que Bolivia podrá superarlos debido a la grandeza de su gente.
