El Gobierno cuestionó la petición de un incremento salarial del 20% que fue planteada por la Central Obrera Boliviana, un mes después de que similar aumento se dio por decisión del Ejecutivo. Esta posición es coincidente con la posición de legisladores y empresarios.
Ya se hizo un incremento salarial y bastante fuerte (en diciembre pasado), no visto en los pasados 30 años en Bolivia. El Gobierno entiende que esa medida tiene que paliar la situación que todos estamos enfrentando, pero las arcas del Estado no aguantan”, afirmó el viceministro de Coordinación Legislativa, Wilson Santamaría.
Santamaría advirtió sobre las consecuencias de insistir en esa demanda. “Si quieren hacerlo a la fuerza, tomar la Asamblea, declarar huelga al país entero; el país va a ir a la quiebra. No hay TGN que aguante medidas irresponsables que lo único que van a hacer es contribuir a la inflación”, sostuvo.
Asimismo alertó que el impacto no solo recaería en el sector público, sino también en el privado: “Se puede advertir cuántas fuentes de empleo se pueden poner en riesgo con estas medidas tan irresponsables”, apuntó.
En diciembre pasado, Paz anunció un incremento del salario mínimo nacional hasta Bs 3.300, equivalente a un 20%, como respuesta al alza de los combustibles. La medida rige desde enero de 2026 y, según el Ejecutivo, será evaluada a fin de año en función del comportamiento de la inflación.
