El presidente Rodrigo Paz invitó este martes a empresarios brasileños a invertir en Bolivia con la promesa de una “apertura absoluta”, en una jornada en la que el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, anunció cuatro reformas legislativas destinadas a transformar el sector energético del país. Ambos mensajes se lanzaron en un foro con cerca de 300 empresarios de ambas naciones en la sede de la Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp), en el marco de la visita de Estado de Paz a Brasil.
Medinaceli detalló que el Gobierno prepara una ley de hidrocarburos, otra de electricidad, una tercera sobre energías verdes y una última sobre litio, con el objetivo de “cambiar las reglas del juego” y dar flexibilidad al sector privado.
La ley de hidrocarburos establecerá una “tipología contractual” que dé “flexibilidad” al sector privado. La norma eléctrica buscará “armonizar” las políticas de regulación, mientras que la de energías verdes pondrá especial atención en los biocombustibles como el etanol, sector en el que “Brasil tiene mucho que compartir”, y en el hidrógeno, además de impulsar la conversión del parque automotor hacia vehículos eléctricos. La ley de litio, por su parte, apunta a abrir ese sector estratégico a la iniciativa privada y permitir la adjudicación de “áreas”.
Sobre la nueva ley de hidrocarburos, Paz adelantó el lunes que esta “no beneficiará al Estado”, sino a la capacidad de desarrollo de los bolivianos y de todas las regiones del país.
“APERTURA ABSOLUTA”
El mandatario, en la sede de la Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp), donde tuvo lugar un encuentro con 300 empresarios tanto de Bolivia como de Brasil, ofreció a los inversionistas del país vecino reglas claras y una apertura absoluta.
“Bolivia está con la apertura absoluta, con aquello que es bueno para construir, producir y desarrollar un país fuerte”, declaró Paz. El mismo mensaje llevaron los ministros José Gabriel Espinoza, de Economía, y Fernando Aramayo, de Relaciones Exteriores, quienes pusieron el acento en que Bolivia ofrece ahora “previsibilidad” y “confianza” para invertir en un contexto geopolítico “muy complejo y volátil”.
En un tono más político, Paz sacó pecho de su juego de cintura en el incierto tablero internacional y rehuyó de debates de “izquierda o derecha”. En este sentido, se enorgulleció de haber conversado en prácticamente la misma semana con dos líderes tan antagónicos ideológicamente como Donald Trump (Estados Unidos) y Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil).
Ese pragmatismo lo atribuyó a su “agresiva política de poner a Bolivia en el mundo”, la cual tiene una clave interna y otra externa. En ese marco, prometió trabajar para que “todo aquel que quiera hacer negocios en Bolivia” sienta que es un país “abierto”, que va a generar “reglas claras”, mediante nuevas normativas en sectores como agricultura, minería y energía.
