En el día que se cumplen seis años de haber asumido la presidencia por sucesión constitucional durante la crisis de 2019, Jeanine Áñez reivindicó su decisión y señaló que lo volvería a hacer porque garantizó la democracia, pese a que después sufrió persecución y encarcelamiento.
El 12 de noviembre de 2019, Áñez asumió la presidencia del Estado, en la modalidad de sucesión ipso facto. Era la segunda vicepresidenta del Senado, pero habían renunciado todas las autoridades que le precedían en la jerarquía.
Enfatizó que lo hizo por un estado de necesidad, en un contexto donde había renunciado Evo Morales tras las protestas por fraude electoral.
"A seis años de aquella decisión que garantizó la continuidad democrática, la anulación por parte de la Asamblea Legislativa del proceso electoral fraudulento y la convocatoria a nuevas elecciones en 2020, no me arrepiento y volvería a aceptarla aún cuando significó una persecución política cruel, injusta e ilegal, que me privó de mi libertad durante casi cinco años de mi vida", publicó Áñez en redes sociales.
Recientemente, el Tribunal Supremo de Justicia también reivindicó los actos de Áñez, al establecer que la sucesión de 2019 fue una "necesidad constitucional" para evitar un mayor caos y que, por lo tanto, no había cometido delito.
Con base en el criterio del máximo tribunal, se anuló una sentencia contra la expresidenta y se la dejó en libertad la semana pasada, luego de más de cuatro años de encierro.
Para el futuro, Áñez expresó su esperanza con el gobierno en funciones, para que conduzca a Bolivia "por el camino de la reconciliación, la libertad, la justicia, el bienestar y la reconstrucción de un Estado desburocratizado y transparente al servicio de todos".
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