Con la puesta en marcha del Complejo Siderúrgico del Mutún, Bolivia no solo apunta a reducir al 50% las importaciones de acero, sino a bajar el precio de este material indispensable para la construcción.
Luego de nueves meses de su inauguración y tras concluir la etapa de pruebas y ajustes técnicos, la semana pasada arrancaron las operaciones integrales de todos los componentes del Mutún para obtener dos productos con sello boliviano: las barras corrugadas para la construcción y el alambrón de diferente diámetro.
“Este complejo está listo para producir en forma continua el producto final para el mercado boliviano, con esto ya hemos culminado todo lo que significa la construcción, las pruebas en vacío y con carga y ahora la puesta en operación”, afirmó el presidente ejecutivo de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM), Jorge Alvarado.
Así se anunció el comienzo de operaciones de la planta industrial el jueves, durante un recorrido por la obra en la que participaron autoridades del municipio cruceño de Puerto Suárez, donde está emplazada.
PRODUCCIÓN Y PRECIO
Con esta nueva industria estatal, Bolivia producirá cerca de 200 mil toneladas anuales de barras corrugadas y alambrón para la construcción, que serán comercializadas en el mercado interno, lo que significa reducir en casi un 50% las importaciones de acero en el país.
El Complejo Siderúrgico tendrá un impacto directo en el precio, pues el propio Alvarado ya anunció que la empresa pondrá a la venta barras corrugadas “como máximo a 1.200 dólares por tonelada”. En lo que va del año, este material se ha disparado hasta casi los 2.000 dólares por tonelada.
Actualmente, Bolivia importa en barras de acero alrededor de 300 millones de dólares al año, por lo que el país ahorrará al menos 150 millones de dólares con la puesta en marcha de la planta del Mutún. Así, la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM) busca estabilizar precios locales y reducir la dependencia externa.
