“Se tuvo que ir el monstruo para que yo pueda volver a la vida. Se tuvo que ir el monstruo para que se reconozca que en este país jamás hubo un golpe de Estado, lo que hubo fue un fraude electoral en la crisis de 2019”.
Esas palabras fueron pronunciadas por la expresidenta Jeanine Áñez al momento de salir de la la cárcel de Miraflores, de la ciudad de La Paz, a las 10:58 de este jueves, después de cumplir cuatro años y ocho meses de prisión.
Se quedará un día en La Paz, para asistir a la posesión del presidente electo Rodrigo Paz este sábado, y viajará el domingo a su natal Beni.
En estos años la acusaron por la crisis de 2019, pero el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anuló la condena de 10 años que pesaba en su contra y ordenó su inmediata libertad.
La exmandataria salió por la puerta principal del Centro de Orientación Femenina de Miraflores con una bandera de Bolivia en la mano y acompañada por sus hijos Carolina y José Armando Ribera.
Áñez ratificó que “en este país jamás hubo un golpe de Estado, lo que hubo fue un fraude electoral” que llevó a los bolivianos a “reclamar” que el voto en las elecciones generales de ese año “sea respetado”.
Para su familia, “se acaba la noche oscura” luego de los 1.710 días de la expresidenta en prisión. Su hermano, Juan Carlos Áñez, agradeció a Dios y al Comité Cívico pro Santa Cruz por el apoyo brindado durante este tiempo.
“Hoy se acaba la noche oscura, hoy se acaba la persecución, se acaba la maldad. Hoy nace la esperanza en nuestros corazones, alegría en nuestros corazones al saber que ya mi hermana está libre, al saber que ella puede abrazar a mis sobrinos en libertad”, expresó, citado por El Deber.
SUCESIÓN LEGAL
El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo, explicó este jueves que Áñez asumió legalmente su cargo y que su actuación no se enmarca en un delito, tal como lo juzgó el Tribunal de Sentencia de La Paz en el caso ‘Golpe II’, que era el único proceso en la vía ordinaria.
La autoridad judicial dijo que el TSJ absolvió y anuló el proceso debido a que encontró vulneraciones en la tramitación del caso, porque no se respetó el principio de retroactividad de la ley más benigna, la 1390, de Fortalecimiento para la Lucha Contra la Corrupción, que modificó la Ley 004 “Marcelo Quiroga Santa Cruz”, por lo que se determinó que la conducta de Áñez no se enmarca en los delitos de resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes. Así, no existe delito y correspondía disponer la nulidad y ordenar su libertad.
“Este hecho se da en el momento en que ella deja de ser senadora y pasa a la presidencia. En esa transición, su conducta correspondía a la jurisdicción ordinaria, pero en la revisión se estableció que no se adecúa al tipo penal establecido en el artículo 153 del Código Penal y aquí se cierra el único proceso que ella tenía en la vía ordinaria”, precisó Saucedo.
Un posible inicio de procesos contra los jueces y fiscales que llevaron a la cárcel a Áñez dependerá de la expresidenta y su defensa. Saucedo explicó que ella tiene la vía expedita para hacerlo porque las leyes reconocen el resarcimiento en este tipo de situaciones, mientras que los tratados internacionales garantizan la reparación.
